El lado oscuro de la hormona del amor

La oxitocina conmúnmente llamda la hormona del amor de la cual se se ha escrito bastante últimamente (la química del amor, del abrazo,  de la empatía, del cooperativismo, etc) también puede fomentar el regodeo y el racismo.

La oxitocina se destruye en el tracto gastrointestinal, y por tanto
debe administrarse en forma de inyección o como un spray nasal.
Administrada de forma intravenosa no puede cruzar la barrera
hematoencefálica.
Pocas sustancias han brillando con una reputación tan grande como la oxitocina. Anunciada como la "hormona del amor" o la "química abrazo", se la ha relacionado con casi todos los aspectos positivos de la psiquis humana. Tal es su atractivo popular que incluso se puede encontrar como un spray.

Pero este punto de vista suele quedar demasiado rosa frente a una nueva ola de estudios que demuestran que la oxitocina no es ni la causa de nuestros mejores ángeles, ni una panacea para los males sociales del mundo. De hecho, sus efectos varían mucho dependiendo de la persona y las circunstancias, y pueden cambiar nuestras interacciones sociales para bien o para mal. La "hormona del amor", resulta que sí tiene un lado oscuro, uno que recién se está empezando a salir a la luz. 

Su papel más importante en el comportamiento humano sólo surgió en 2005 cuando en un experimento pionero, Heinrichs y sus colegas pidieron a voluntarios participar de un juego en el que se podría invertir dinero con un administrador anónimo el cual no garantizaba su honestidad explícitamente. El equipo encontró que los participantes que habían inhalado oxitocina mediante un spray nasal habían invertido más dinero que aquellas que recibieron un placebo ("Oxytocin increases trust in humans" - Nature , vol 435, p 673 ).

Muchos de los estudios de seguimiento posteriores vinieron con el mismo molde del experimento original, involucrando a grupos de voluntarios a quienes se les administraba oxitocina o un placebo y luego se ponían a prueba sus habilidades sociales. Tales estudios han demostrado que luego de una inhalación de la hormona, la gente dona más dinero a la caridad, tiende a ser mejor en la lectura ajena de las emociones, se comunica de manera más constructiva durante las discusiones, etc. lo que en conjunto alimentó la idea de que la oxitocina aumenta universalmente los aspectos positivos de nuestra naturaleza social.

Un par de años después, los resultados divergentes empezaron a surgir. Simone Shamay-Tsoory de la Universidad de Haifa, Israel, puso de manifiesto que las oxitocina, así como promueve la confianza y la generosidad, también puede aumentar los sentimientos de envidia y de alegrarse del mal ajeno (Journal of Biological Psychiatry, vol 66, p 864). Cuando los voluntarios apostaron en un juego de azar, los que inhalaron la hormona se enorgullecieron más al derrotar a otros jugadores. Ellos también  sintieron más nítidamente celos cuando perdían. Es evidente que la oxitocina puede producir un comportamiento antisocial, así como social.

La hormona también ha marcado efectos contrastantes dependiendo de la disposición de una persona en particular. Jennifer Bartz de la Escuela de Medicina Mount Sinai de Nueva York encontró que mejora la capacidad de la gente para leer las emociones ajenas, pero sólo si no son muy sociables (Psychological Science, vol 21, p 1426). Su equipo también demostró que la oxitocina reduce realmente la confianza y la cooperación en personas que sean particularmente ansiosas o sensibles al rechazo (Social Cognitive and Affective Neuroscience, vol 6, p 556). Incluso pueden alterar nuestros recuerdos de diferentes maneras. (Proceedings of the National Academy of Sciences, vol 107, p 21371).

Los efectos de la oxitocina también pueden depender de la cultura de una persona. Heejung Kim de la Universidad de California en Santa Barbara, E.E.U.U. encontró que en Corea del Sur los G-portadores del gen OXTR (que codifica el receptor de la hormona) son menos probables de buscar consuelo en su círculo social que los estadounidenses (Proceedings of the National Academy of Sciences, vol 107, p 15717). Así que un solo rasgo, la sensibilidad social, adquiere formas radicalmente diferentes en las diferentes culturas.

Otro descubrimiento fue que los efectos de la oxitocina pueden variar dependiendo de con quién nos relacionamos. Carolyn DeClerck de la Universidad de Amberes, Bélgica, encontró que las personas bajo la influencia de la hormona son más cooperativas si tienen alguna información sobre su par. Cuando se combinaban con extraños anónimos, las pesonas se volvieron menos cooperativas. Por otra parte, Carsten Dreu de la Universidad de Ámsterdam en los Países Bajos descubrió que la oxitocina en el conflicto intergrupal hace que las personas muestren más confianza y cooperación hacia sus compatriotas, pero no a personas de otras nacionalidades (Science, vol 328, p 1408).De Dreu dice que en lugar de promover la buena voluntad general, la oxitocina refuerza los prejuicios.

Bartz también ha demostrado recientemente que en casi la mitad de los estudios existentes, la oxitocina tuvo influencia sólo sobre determinadas personas o en circunstancias especiales (Trends in Cognitive Sciences, vol 15, p 301).

Tal vez no deberíamos sorprendernos de la historia de la oxitocina.La hormona se encuentra en todo, desde pulpos a ovejas, y sus raíces evolutivas se remontan a quinientos millones de años atrás. "Es una molécula muy simple y antigua que ha sido cooptada para muchas funciones diferentes, desde la lactancia hasta el comportamiento social", dice Sue Carter en la Universidad de Illinois, Chicago, que realizó muchos de los primeros estudios en animales. "Afecta a las partes primitivas del cerebro como la amígdala, por lo que va a tener muchos efectos en casi todo". 

"Desde los primeros datos, es muy claro que la oxitocina no hará nada por si sola", señala Markus Heinrichs de la Universidad de Freiburg, Alemania. "Si usted tiene una fobia social y alguien le receta un spray nasal de oxitocina, el único efecto que se obtendría sería una nariz que gotea".  La combinación del tratamiento con el asesoramiento psiquiátrico y psicológico deberían ayudar a conseguir mejores resultados, siempre que la gente se identifique con su terapeuta ya que en esta situación serían más propensos a experimentar el lado positivo de los efectos de la oxitocina.

En la mayoría de los casos, la cantidad de hormona en los aerosoles es tan baja que no puede ser eficaz. Sin embargo, nadie sabe las consecuencias a largo plazo de inhalar oxitocina, o de lo que sucede cuando usted le administra este spray a los niños. "Esto es muy preocupante", agrega.

Fuente: New Scientist magazine, páginas 39-41.
Jaume Guinot - Psicoleg col·legiat 17674
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