El tabú de la homosexualidad

de Psicología 

homosexualidad
Que la adhesión o no a la sociedad patriarcal depende, en última instancia, de la oposición política, los prejuicios, y los intereses materiales y estatutarios de cada escuela psicoanalítica junto nada mejor que el seguimiento histórico frente a un tema tabú en la cultura tradicional como el de la homosexualidad. En este sentido, la actitud para una relación sexual durable requería la ausencia de represión de todas las pulsiones no subliminadas, aunque sea homosexuales o no genitales, y reivindicada la moralidad de la economía sexual.
La economía sexual, tanto como las reglamentaciones morales, tiene por objetivo un comportamiento moral, mas, para la economía sexual, la moralidad tiene otra significación, no se trata de algo que seadiametralmente opuesto a la naturaleza, sino de una armonía completa de la naturaleza y de la civilización. La economía sexual combate la reglamentación moral obsesiva, pero no la moral en el sentido de una afirmación de la vida.
Justamente, el núcleo duro de la obsesión homofóbica escriba en el rechazo expresado por algunos homosexuales a ligarse a las reglas de la procreación natural, puesto que dicho repudio implica un severo traspié al orden impuesto por la hipócrita moralconservadora, perseguidos a lo largo de los siglos, los homosexuales siempre habían tenido la posibilidad de fundar una familia, con la condición de separar las las prácticas sexuales ligadas a su inclinación en los actos sexuales necesarios para la reproducción. Esto contribuiría a presentar la homosexualidad como la manifestación de un deseo necesariamente perverso, lo que de paso reafirmaba la validez de la moral represora, catalogada irónicamente como natural.
Frente a este panorama, ya hace siete décadas los marxistas planteaban que la vida sexual y personal, tan  complicada hoy, se regularía espontáneamente con la mayor facilidad si los individuos fueran completamentecapaces de experimentar placer en la vida. La esencia de la regulación por la economía sexual consiste en el rechazo de toda norma o regla absoluta y en el reconocimiento de la voluntad de vivir y de la alegría de vivir como ordenadores de la vida social.
En el campo opuesto, los discípulos y heredero de Freud mostraron una extrema intolerancia hacia la homosexualidad. A partir de diciembre de 1921, y durante un mes, la cuestión dividió a los miembros del Comité directivo de la asociación psicoanalítica internacional, la internacional freudiana.
Freud escribió, en 1935, que muchos individuos sumamente respetables, de los tiempos antiguos y modernos, fueron homosexuales, y entre ellos encontramos algunos de los más grandes hombres: Platón, Miguel Ángel,Leandro da Vinci, etcétera. Perseguir la homosexualidad como un crimen es una gran injusticia, y también una crueldad. Sin embargo, la hija de Freud, desempeñó un papel crucial en la tergiversación de las tesis de su padre. Ella misma, de quien los medios psicoanalíticos sospechaban que mantenía una relación culpable con su amiga, militó contra él acceso de los homosexuales a la jerarquía de análisis didácticos y, al mismo tiempo, promovió la idea, contraria a toda realidad clínica, de que una cura exitosa debe encauzar a una homosexualidad por el camino de la heterosexualidad.
Lacan, a su vez, al fundar la escuela freudiana de París en 1964, brindó a los homosexuales la posibilidad de ser psicoanálisis. Sin embargo, a diferencia de Freud, consideraba la homosexualidad como una perversión de sí misma, y, la perversión en el sentido lacaniano es analizable pero jamás curable.
Como se puede apreciar con toda claridad, es injusto cargar entonces sobre los hombros del padre del psicoanálisis, o sobre la disciplina por él fundada, la responsabilidad de los despropósitos cometidos por las distintas escuelas psicoanalítica que la sucedieron.
El pensamiento marxista sostiene que la ideología de cualquier época histórica de que se trate es la ideología de la clase dominante, o, por lo menos, la que mejor sirve a sus intereses. Pero la ideología está lejos de ser el resultado de una razón químicamente pura. Hunde profundamente sus raíces en el océano psíquico de sus voceros, de sus representantes más conspicuos. Por eso Cooper, el mismo que reivindicaba la técnica psicoanalítica, se permitía dudar a comienzos de los setenta. En relación con problemas, el narcisismo y la homosexualidad creo que la teoría psicoanalítica está sobrecargada de dudas puritanas, y argumentaba en apoyo a su crítica.
Para poder amar a otro hay que armarse lo suficiente asimismo. Para poder amar a otro de distinto sexo, hay que amar lo suficiente a alguien del mismo. El que se viva abiertamente o no la propia homosexualidad resulta indiferente.
Cuando las parejas homosexuales francesas obtuvieron en 1999, ante las puyas y los insultos de la derecha parlamentaria, un primer reconocimiento legal de su vida en común, algunos psicoanalistas la caña nos adoptaron, como sus colegas de la asociación psicoanalítica internacional, una posición de peritos, se lanzaron a una furiosa cruzada contra aquellos a quienes acusaban de ser los partidarios de una gran desimbolizacióndel orden social, e incluso los responsables de un nuevo intento de eliminar la diferencia sexual junto los mismos que implicaban eran, por lo tanto psicoanalistas, y en nombre de Freud y sus doctrinas atribuían al homosexuales la intención letal antaño achacada a las mujeres.

Jaume Guinot - Psicoleg col·legiat 17674
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