El Adolescente y su apatía

Después de los periodos vacaciones, el adolescente vuelve a las aulas. Un nuevo ciclo escolar esta por empezar: Se terminaron, al menos de momento, el poder despertar tarde, las reuniones con amigos, la alberca, los viajes y hasta el reencuentro con familiares y amigos que estudian o viven en otras ciudades. ¿Vuelven cargados de fuerza y energía? O por el contrario, esta vuelta supone una pesada carga que se sienten incapaces de afrontar.
Los que vuelven con motivación, siguen luchando por conseguir esos proyectos que tienen en mente, y disfrutando la compañía de amigos, y familia. Quizá también están en el momento de los grandes propósitos, aprenden a tratarse cada día mejor, concediéndose tiempo para ellos mismos, leyendo o viendo algo sobre esos temas que más les gustan y practican algún deporte de manera regular, tratan de pasar tiempo con los amigos, la familia, pero sobre todo con ellos mismos.
Los que no se encuentran en su mejor momento, quizás estén afrontando una situación emocional de apatía.Sintiendo la más absoluta indiferencia ante todo, escasez de vida afectiva y de relación. Suele aparecer acompañada de aburrimiento y grandes dosis de rutina, entrando en un círculo vicioso del que cada vez es más difícil salir.
"Pero que es lo que sucede en realidad"
Aquel adolescente que cae en la apatía, deja de actuar casi por completo. Deja de hacer aquellas cosas que más le gustan, favoreciendo así que el aburrimiento se extienda a casi todas sus actividades pero sobre todo se acentúa al entrar a clase. Se percibe la vida como vacía y sin sentido.
Se tiene la impresión de que el gozo y las experiencias gratificantes propias de la vida han quedado detenidos.Con el único deseo de hacer nada, aunque en el fondo el adolescente sabe que debería hacer algo por salir de esa situación, de esa tristeza. Con frecuencia se suele estar cansado, se está cansado incluso antes de realizar ningún esfuerzo. Se siente incapaz de pasar de la intención de hacer algo al acto en sí mismo.
A éstos síntomas habría que añadir una escasez de vida afectiva y de relación. No tiene fuerzas para llamar a los amigos, interesarse por ellos, o simplemente organizar eventos para divertirse. Tiene la sensación de que el tiempo va muy despacio, de que las horas transcurren muy lentamente, algo parecido ocurre con frecuencia en la depresión.
Cada vez son más los profesores y personal de las escuelas que se quejan de ver o sentir en sus alumnos la apatía. La apatía en sí, y por sus consecuencias, es una situación negativa y frustrante que por tanto hay que evitar y combatir esta situación en las aulas y en la vida de los adolescentes.
Cuando aparece, simplemente, hay que reconocerla como tal evitando falsas justificaciones, como enfermedades o todo tipo de estados de debilidad física. Descubrir el origen y abordarlo directamente, no dejando que se instale en él definitivamente. Ayudarlo a salir a la calle, implicarlo en su entorno, no dejar que la vida pase siendo solo espectador, sino protagonista.
Ante todo esto no podemos quedarnos inactivos o seguir patrones de indiferencia ante la situación de los alumnos, hoy las demandas y necesidades ambientales y personales exigen que el maestro y los educadores transformemos la educación a través de la orientación educativa, la psicología y la pedagogía.       Se trata de transformar la actitud apática del educado en una actitud participativa y activa dentro del aula y en la vida del educando.
El adolescente no solo tiene que adaptarse a los rápidos cambios fisiológicos, que anuncian su madurez sexual y física; sino que debe adquirir las habilidades sociales que le asegurarán "la capacidad de intimidad y la capacidad de relacionarse en forma efectiva dentro de los diversos grupos".
Por otra parte se enfrenta a las decisiones personales que determinarán su desarrollo futuro laboral y profesional y aun después de tomar la decisión requerirá de determinación y constancia de dicha tarea. Guiará sus impulsos de acuerdo a las normas sociales sin experimentar miedo o culpa. Al mismo tiempo que realiza esfuerzos por buscar las decisiones definitivas que establecen la identidad adulta del individuo.
Emocionalmente tendrá que adaptarse a realizar tareas en el hogar, el colegio, la comunidad y la sociedad en pleno experimenta sentimientos de aceptación y rechazo hacia él y hacia los demás, sintiendo envidia a veces del éxito de los amigos o manejando la envidia hacia él y alarmando de las exigencias de la amistad, las autoridades y la familia. Cuando la adaptación no es adecuada se expresa en forma de: angustia, tensión, inquietud, insomnio, bajo aprovechamiento académico, síntomas depresivos, expresiones fisiológicas de sus emociones. El proceso adaptativo se ve influenciado en las motivaciones en cada una de las áreas en las que se desenvuelve. Así tenemos la motivación que tuvo en la elección vocacional, en la elección e amistades, en la elección de grupos, de ciertos gustos por la música, el arte, el deporte o cualquier actividad, la escuela, sus docentes y otros.

Jaume Guinot - Psicoleg col·legiat 17674
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