Cómo lograr tus objetivos

Primer paso, ten en claro tu propósito. Cuando debes comenzar a tomar acción y no encuentras la motivación suficiente, simplemente porque la cama está demasiado tentadora, es demasiado temprano, estás cansado o hastiado, debes preguntarte ¿por qué quiero hacer esto? Ya sea tu objetivo escribir, ir al gimnasio, adelantar un proyecto, etc, tienes que tener en claro por qué has decidido llevarlo a cabo, cuáles son los beneficios obtenidos. Recuerda qué es lo que te apasiona, qué es lo que te empuja, cuál es tu verdadero objetivo y qué es necesario para alcanzarlo. Hasta el más mínimo paso cuenta en este proceso.

Deberías tener en claro hacia dónde quieres llegar, una acción dirigida a un propósito en particular tiene más sentido para nosotros que una acción sin dirección. Orienta tus acciones en función de determinados
resultados. ¿Qué es exactamente lo que quieres lograr? ¿Cuál es la acción más pequeña que puedes llevar a cabo hoy para lograrlo?

Siempre puedes hacer algo, no te engañes diciéndote que no tienes tiempo, aprende a organizarte, si puedes aprovechar diez minutos te serán de utilidad para adelantar algo. Lo que hagas hoy ya es una avance para mañana. Es irrelevante que hagas todo ahora, basta con un simple detalle para acercarte a lo que quieres y además sentirte orgulloso de ti mismo. Concéntrate en lo que sí puedes hacer, lo demás lo irás logrando con el correr de los días.

Ten fé en ti mismo, olvida lo que los demás puedan llegar a decir para desalentarte, considera los tropiezos como aprendizajes, tu pasión viene de dentro de ti, búscala y la encontrarás. Ten esperanza, vislumbra tu futuro y ama tu presente porque ahora estás colocando los cimientos para construir lo que un día será tuyo.

Paradójicamente, cuando nos quedamos demasiados quietos menos energía tenemos, la energía está directamente relacionada con la forma en que nos movemos. Si quieres estar más activo, simplemente decide estar más activo. Sucede que si esperas a que te llegue la energía pasivamente no llegará nunca.

Cuando te sientas un poco desanimado acércate a un espejo y sonríete a ti mismo. El simple hecho de sonreír aunque no estemos contentos en ese momento envía sensaciones positivas a nuestro cerebro y libera endorfinas.

Una buena manera de potenciar tu energía es respirando de la manera correcta. Toma nota de la forma en que usualmente respiras cuando te sientes bien contigo mismo, cuando has obtenido un logro. Cuando estés un poco desmotivado imita esa respiración. El meditar es otra hermosa herramienta para conocernos a nosotros mismos, calmar nuestra ansiedad y nos ayuda a relajarnos más.

Hazte preguntas que te enfoquen, ¿hacia dónde quieres ir? ¿Qué es lo que puedes disfrutar ahora de tu vida? ¿Quiénes son las personas que te quieren? ¿Qué es lo que sí funciona?

Para que tu cuerpo y tu mente te respondan adecuadamente debes procurarles un buen descanso, una buena alimentación y sí, ya lo sabes, un poco de ejercicio, nunca está demás hacer algo para moverse al menos dar caminatas. Mientras más quieto estás más se estancan tus ganas, muévete para moverte aún más.

¿Estimulas tus sentidos? Lee cosas que te inspiren, enciende inciensos o velas aromáticas, disfruta del calor del sol o una hermosa ducha, escucha música que te llene de energía. Busca conectarte con la naturaleza, respirar aire fresco, sentir la arena en tus pies, el césped, lo que tú prefieras. Despierta tus sentidos, todo ayuda a la hora de buscar la inspiración.

Rodéate de personas que entiendan tus objetivos, que te inspiren. Gente que busca lo que quiere y no se detiene hasta obtenerlo.

Deja de lado cosas que ya no funcionan, despréndete de viejas metas si ya no deseas alcanzarlas, no debes sentirte obligado a hacer algo que no quieres o ya no representa una parte de ti. Deja de lado el rencor, el pasado, todas esas cosas que atan y no te permiten continuar avanzando. Enfoca tu energía en las cosas que sí quieres, no en lo que ya no tiene solución o sobre lo que no tienes control.

Existe una técnica muy interesante y sencilla para asegurarnos la productividad. Primero debes pensar cuáles son las cosas que sí o sí debes hacer para acercarte a tus metas, piensa en tan sólo cinco cosas que debes hacer diariamente que no puedes dejar de lado. Ahora piensa, ¿cuál de todas esas cinco acciones es la más importante? ¿Qué es lo que no puedo dejar de hacer? De esta manera irás priorizando esos cinco elementos.

Una vez que tienes las cinco acciones enumeradas de acuerdo a su importancia, comienza el día haciendo lo más importante de tu lista y no puedes continuar con el resto de ítems hasta que hayas completado ese primero, lo mismo será aplicado con el resto de las acciones. Si durante el día no puedes completar esos cinco mini objetivos, debes tomar el último que te quedó sin hacer y considerarlo el primer objetivo a cumpliar al día siguiente. De todas maneras, intenta cumplir diariamente con las acciones que te has propuesto, la productividad y el sentirte bien contigo mismo, realizado, están asegurados.

Con estos pasos en mente tienes un buen material para cada día estar más cerca de tus objetivos. Así que manos a la obra y que tus metas se cumplan.

Lic. en Psicología Mariana Alvez


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