NO TE MUEVAS MUCHO QUE TE METO UN RIVOTRIL


Vivimos en una época difícil en muchos sentidos, en una época de crisis, en una época en que todo funciona demasiado deprisa, y la psicología y la educación no escapan de esta situación puesto que desgraciadamente se dan demasiado a menudo diagnósticos que deberían ser revisados con más detalle por la facilidad de confusión que producen. Más de uno de los lectores habrá ido al médico con síntomas de una depresión con el resultado que, ante la duda, de si estamos en una depresión o ante un problema de ansiedad, nos han dado medicación para las dos cosas. Esto viene por una parte por la falta de tiempo de los profesionales como por otro lado por la presión de los enfermos que pretenden tener un diagnostico rápido y 100% efectivo. Quien haya visto un capitulo de House habrá visto lo difícil que en ocasiones puede resultar determinar la enfermedad de un paciente aun teniendo todas las pruebas de laboratorio posible y un equipo de profesionales bien cualificados para resolver el caso. Uno de esos diagnósticos que se está dando con una facilidad pasmosa es el del TDAH o Trastorno por Déficit de Atención i/o Hiperactividad, y peor aún se está dando no solo el diagnostico sino dos medicaciones, que para nada son inocuas, ni tan light como una aspirina, como son el Rivotril y el Concerta.
La mayoría de gente que pasa por la consulta con chavales con presuntos TDAH medicados por Rivotril y el Concerta saben poco de lo que están tomando y deberían de pensarlo dos veces si realmente estas medicaciones son lo que el niño necesita.
No hay más que acceder a la Wikipedia para ver que nos dicen de estos medicamentos:
El clonazepam (Rivotril) es una droga de tipo benzodiacepínico, con acción depresora del sistema nervioso central, y propiedades ansiolíticas y anticonvulsivantes. (Antiepiléptico)
El metilfenidato (Concerta o Rubifen) es un medicamento psicoestimulante… posee similitudes estructurales a la anfetamina, pero sus efectos farmacológicos son más similares a los de la cocaína.
Es decir que estamos ante dos medicamentos muy potentes y que lógicamente tienen que ser tratados con muchísimo rigor. Y aunque a más de un lector le sonara raro, puesto que uno es un depresor y el otro un excitante a menudo se recetan juntos en casos de hiperactividad.
El TDAH tiene unas características muy concretas para su diagnostico. La enfermedad se inicia antes de los 7 años, momento en que se aprecian dificultades para mantener la atención, una hiperactividad o una impulsividad excesiva. Estos problemas aparecerán al menos en dos ambientes como pueda ser la casa y el colegio. Hay que eliminar la posibilidad de otro tipo de trastorno psiquiátrico. También tenemos que tener en cuenta que entre el 60 y 80% de los casos desaparecerá antes de los 16 años y tan solo algo más del 10% puede llegar con este problema a la edad adulta. La enfermedad afecta entre un 3 y un 5% de los menores, aunque según qué autor refiere niveles del 10%.
El porqué del título tiene su razón de ser en cómo se trata esta enfermedad en muchos colectivos y la ligereza como he dicho al principio con que se llega a tratar esta enfermedad. A cualquier niño que se mueva, que sea inquieto o que no esté atento en clase se le aplicara rápidamente la etiqueta. Si tenemos en cuenta  una prevalencia  del  5% tendríamos que tener en una clase de 25 alumnos como mucho 1 o 2 alumnos que pudieran tener ese diagnostico, pero en cambio no hace mucho una profesora de una escuela cercana me decía que en su clase tenía 8 alumnos, cosa que estaría totalmente fuera de cualquier estadística y que supondría una afectación de más del 30%, pero esto no debería de extrañar a nadie cuando en esta misma escuela y ante una charla sobre el tema la profesora alego no venir "porque ya se mucho de ese tema". Lamentablemente esta no es cosa tan solo de profesores, sino que también algún padre ha venido a consultar con niños a los que el mismo ha diagnosticado con el mejor medico que ha encontrado el Dr. Google de la clínica Internet Explorer (o Safari para quienes usan Mac).
Hay que ser muy estricto y saber que por ejemplo un crio que no atiende en clase puede tener problemas de oído,  de vista o ser muy inteligente y que esto haga que se aburra en clase. De la misma manera un niño muy movido o nervioso puede ser tan solo eso, o puede que tenga unos padres con peleas conyugales que hacen que el somatice en nervios, o problemas de Bullying…..o mil razones más.  Así que ante la duda lo mejor es acudir al psicólogo o al psiquiatra para que valoren el caso con la rigurosidad que merece.
Si quieres conocer más sobre el tema te recomiendo mi libro sobre el TDAH que encontraras en la libreria online de ALTARIA
Tambien atendemos el TDAH y es una de las especialidades de Psicologia Granollers en Terapia y psicología Infantil 


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Jaume Guinot
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