Cómo identificar a un niño consentido

Una fórmula recomendable es que el niño identifique de parte de sus padres, lo que son las reglas, límites y responsabilidades desde pequeños

Por Lilia Santana Moreno - La Gran Época

Nadie nace sabiendo cómo educar a los hijos, y es por esto que con el propósito de orientar a los padres, especialistas en el tema señalan algunas pautas de conducta que identifican una problemática frecuente en la sociedad actual: el síndrome del niño consentido.

Son aquellos niños que por diferentes causas crecen en un ambiente permeable y son gratificados en todos sus deseos, situación que a la larga los transforman en niños maleducados, sin límites y desobedientes, según especialistas en psicología.

A lo largo de la historia existió la noción primaria de orden, concepto propio de una civilización, y su contraparte, la anomia y el caos, señalan los sociólogos; este mismo razonamiento puede aplicarse en el orden privado, en las relaciones de familia entre adultos y niños.

El primer interrogante que surge es ¿por qué los padres consienten a los hijos?. Los especialistas explican que el principal factor es la influencia de la tecnología. Hoy en día los niños reciben más información de los medios de difusión y tienen acceso fácil a la información, situación que obstaculiza a los padres, el poder influir en la educación de sus hijos, dejándolos en desventaja. Tal situación hace que los padres se sientan confundidos e impotentes por no saber cómo actuar para conseguir centrar la atención del niño en su guía, según Psicología Ayuda a las Personas, en su informe de diciembre de 2009.

Sumado a ésta condición, el poco tiempo que los padres les dedican a los niños o la falta de atención hacia ellos, les crea a los progenitores sentimientos de culpa, los cuales son el ingrediente perfecto que les invita a consentir, satisfaciéndolos en todos sus deseos y otorgándoles un "sí" a todas sus peticiones. Cuando esto no sucede y el niño recibe un "no", los recursos que utiliza el pequeño para conseguir lo que quiere, son las pataletas y los llantos, según el Dr. en Psicología, Pedagogo y Terapeuta, Javier Urra Portillo, en su descripción del síndrome dado en febrero de 2006.

Ante unos padres que no saben decir "no", entonces se hacen niños caprichosos, consentidos, sin normas, sin límites, que imponen sus deseos.

El terapeuta Urra, menciona la relación existente entre las órdenes autoritarias y la falta de normas o limites. "Las causas de la tiranía residen en una sociedad permisiva que educa a los niños en sus derechos pero no en sus deberes; donde ha traspasado de forma equívoca el lema no poner límites y dejar hacer", detalla Urra.

Así como en el orden social, este problema se extiende a los demás ámbitos como el familiar, en los que se desarrolla el pequeño. Frecuentemente, éste se enfrenta con problemas para respetar la autoridad debido a que no conoce límites, por lo que se les hace fácil desobedecer.

"Yo puedo señalar que son los padres los que permiten transgredir órdenes, acostumbrando al niño a hacer lo que quieren", afirma la directora del Centro Psicológico Zarela Quiroz.

Por ello es que "ante una indicación o negativa del maestro optan por desobedecer, hacer gestos desagradables, e incluso insultan al docente", indicó el medio Trome en marzo de 2014.

Prevención del síndrome del niño consentido

De acuerdo a un estudio de la Dra. Marta Susana Marín, Especialista en Psicología Clínica, señala que es a partir de los 2 o 3 años cuando el niño comienza a discriminar entre lo que es posible y lo que es prohibido. A medida que dominan el lenguaje, el niño va entendiendo los motivos de las prohibiciones, por lo que es el momento de explicarles el porqué de las cosas, según el Estudio Orientación a Padres.

Según la Dra. Marín, a esta edad, el niño empieza a auto controlarse, es decir, el padre le ayuda a entender que el dominio de él mismo proviene de su propia persona, y que la frustración puede ser auto aceptada. El pequeño intentará muchas veces y fracasará seguramente en varias ocasiones. De esta forma, se enojará porque no le salen las cosas y sus fracasos serán seguidos por berrinches, los cuales no deben interpretarse como indicadores de agresividad, sino como parte del proceso de aprendizaje.

Así, el niño comienza a comprender la convicción de que está aprendiendo a vivir, por lo tanto, no es aconsejable frenar esta reacción, sino que "lo más importante es ser coherente y mantener la decisión con los razonamientos más convenientes para cada ocasión", asegura la Dra. Marín.

Toda acción, buena o mala, tiene su consecuencia

En este orden de ideas, el niño aprende que las advertencias de los padres van seguidas de consecuencias en caso de que el niño no obedezca. Sin embargo, es importante ser coherentes considerando que el niño es un observador de las conductas de los padres, lo que implica que aprenden del ejemplo e imitan sus valores y acciones.

En otras palabras, es importante que los padres ofrezcan a sus hijos confianza, comunicar con calma e ir en consonancia con su discurso, de lo contrario perderán credibilidad.

Reglas esenciales para establecer límites

Dr. en psicología, Javier Urra, indica que es esencial educar en la empatía; es fundamental que el niño aprenda a ponerse en el lugar del otro, en lo que siente, en lo que piensa.

Dice Urra que "la empatía es el gran antídoto de la violencia", y señala que hay que motivar a los niños con derechos, deberes, con tolerancia y evitar el lema "dejar hacer", marcando reglas, ejerciendo control y ocasionalmente, diciendo "No".

Agrega el psicólogo que "hay que desarrollar la capacidad de diferir las gratificaciones, de tolerar frustraciones, de controlar los impulsos, de relacionarse con los otros".

A ello la Dra. Marín recomienda establecer ciertos límites, entre ellos destaca:

- Explicar sin discutir, no gritar, de preferencia hablar bajo, con calma y seguridad.

- Transformar las prohibiciones en sugerencias.

- Ser objetivos

- Utilizar lenguaje claro, especificar con frases cortas y emitir órdenes precisas. Es necesario que las advertencias de los padres sean seguidas por efectos reales,

- Dar opciones con oportunidad limitada para decidir cómo cumplir las órdenes y aplicar el límite con firmeza. Recuerda que tu desaprobación está relacionada con su comportamiento y no va directamente hacia él.

- Cuando queremos establecer hábitos, hay que establecer reglas puntuales y si es posible replicarlas para llevarlas a la cotidianeidad, según el Estudio Orientación a Padres.

extraido de lagranepoca.com

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