Mitos y ataques de pánico: "Me voy a volver loco/a", "voy a perder el control"

En entradas anteriores hablamos de ansiedad, de cómo nuestro organismo responde ante la misma, de lo que sentimos cuando la sufrimos y de los ataques de pánico. Estábamos adentrándonos en las creencias y mitos sobre las consecuencias de sufrir estos ataques y habíamos hablado de las ideas erróneas que tenían algunas personas que han sufrido ansiedad intensa, como por ejemplo, la creencia de que van a sufrir un ataque al corazón o se van a ahogar. Hoy ahondamos en algunas otras que suelen ser también bastante frecuentes:

MITO:
"Me volveré loco/a". La creencia de que uno puede volverse loco por un ataque de pánico o a consecuencia del mismo descansa en ciertos síntomas que sufren las personas durante los ataques tales como la sensación de irrealidad, la visión borrosa, el ver lucecitas o puntitos blancos, confusión mental, etc.


REALIDAD: Estos síntomas son característicos y normales de la reacción de lucha – huída, de la reacción de emergencia ante una situación externa o interna que se considera peligrosa. No tienen nada que ver con la locura. Cuando se habla de locura, la gente suele hacer referencia a un trastorno mental grave llamado esquizofrenia. Esta se caracteriza por pensamientos y lenguaje incoherentes y sin sentido, creencias delirantes (por ejemplo, que los demás pueden acceder a nuestra mente o que nuestros propios pensamientos son impuestos por seres de otros mundos ) y alucinaciones (por ejemplo, oír voces o ver personas que no existen).

Hay que tener en cuenta varias cosas:

La esquizofrenia es un trastorno que suele aparecer en la adolescencia o al comienzo de la juventud (la edad de inicio promedio en hombres está entre los 15 y los 25 años, y en mujeres entre los 25 y los 35 años). No aparece de repente, sino que se va desarrollando gradualmente y, desde luego, no como consecuencia de una historia de ataques de pánico.

La esquizofrenia presenta cierta prevalencia hereditaria: Un niño con padres sin trastornos tiene un 1% de posibilidades de padecer esquizofrenia, pero si tiene un hermano con este desorden las probabilidades aumentan al 8%. Si es uno de sus padres quien la sufre hablamos de entorno a un 12% de posibilidades de desarrollarla y si ambos padres sufren esquizofrenia la probabilidad aumenta al 39%. 

Es un trastorno mental muy poco frecuente, su prevalencia se sitúa entre el 0'3% y el 3'7% dependiendo del país del que hablemos. De modo que si no tienes la vulnerabilidad genética correspondiente, no sufrirás esquizofrenia, por mucho estrés que padezcas. Una cosa son los trastornos de tipo emocional, tal como los ataques de pánico o la depresión, y otra muy distinta los trastornos psicóticos; estos no son nunca una consecuencia de los anteriores.


Las personas que padecen esquizofrenia suelen presentar algunos síntomas leves tales como pensamientos inusuales o lenguaje florido, durante la mayor parte de sus vidas, de modo que si estos no han estado presentes en tu vida es altamente improbable que vayas a sufrir esquizofrenia. Además, si has sido entrevistado por un psiquiatra o un psicólogo, sabría si es probable que vayas a desarrollar un trastorno psicótico.

MITO:
"Voy a perder el control". Algunas personas creen que van a perder el control durante los ataques de pánico. El significado de "perder el control" tiene una lectura distinta para cada persona: puede ser hacer cosas extrañas o ridículas, correr sin rumbo, gritar, proferir obscenidades, romper cosas, quedarse totalmente paralizado y no ser capaz de moverse, hacerse daño a sí mismo (tirarse por la ventana) o a otros, etc.



REALIDAD: Esta sensación de pérdida de control no se corresponde con la realidad. Las personas que sufren ataques de pánico no pierden el control; en el peor de los casos, escapa de la situación hacia un sitio que consideran más seguro, lo cual no es precisamente una falta de control. Es un acto consciente que responde a la sensación apremiante de la huída. Como hemos dicho, el ataque de pánico no es más que la respuesta de emergencia ante un peligro percibido (que no tiene por qué ser real), de modo que se favorece la respuesta de huida. Es posible que uno tenga alguna sensación de confusión o irrealidad, pero se conserva siempre la capacidad de pensar y actuar de cara a ponerse a salvo. La reacción de emergencia no produce parálisis ni va dirigida a hacer daño ni a sí mismo ni a personas que no constituyen ninguna amenaza. No sería adaptativa para nuestra supervivencia ni para la de nuestro grupo.

MITO: "Voy a desmayarme". Nuevamente esta creencia va en función de los síntomas que experimentas. Las personas que experimentan mareo, vértigo o sensación de inestabilidad durante los ataques de pánico pueden tener miedo a desmayarse o perder el conocimiento.

REALIDAD:
Para que tenga lugar un desmayo debe haber un descenso del ritmo cardíaco y una bajada notable de la presión arterial. Pero debes de saber que cuando se experimenta una fuerte ansiedad o pánico, ocurre todo lo contrario: el ritmo cardíaco y la presión sanguínea aumentan. ¿Cómo se explica entonces la sensación de mareo? Nuevamente como parte de la reacción de emergencia ante el peligro, la distribución sanguínea cambia, el corazón envía más sangre hacia los músculos (para poder correr o luchar) y relativamente menos al cerebro. Esto significa que hay una pequeña caída de oxígeno en el cerebro (inofensiva) y esta es la razón de que uno pueda sentirse mareado. Sin embargo, esta sensación no significa que uno se va a desmayar, ya que la presión sanguínea global es alta, no baja.
Muchas personas que tienen esta creencia es porque han sufrido desmayos anteriormente, pero cuando analizamos lo que ocurrió, por lo general no se encontraban ansiosas en el momento de los desmayos. Estos fueron debidos probablemente a cambios hormonales, virus, hipoglucemia, hipotensión arterial, visión de sangre/heridas, etc., El problema es que no fueron conscientes del verdadero motivo y posteriormente interpretaron su sensación de mareo al estar ansiosos como evidencia de que se iban a desmayar. Esta interpretación errónea favorece asimismo la ansiedad y la sensación de mareo, la aumenta.
La fobia a la sangre y/o a las heridas es el único trastorno de ansiedad en el que puede ocurrir que la persona se desmaye, esto se debe a que se produce una bajada del ritmo cardíaco y la presión sanguínea tras una leve subida inicial. Si se sufre de esta fobia y a su vez de trastorno de pánico, el desmayo sólo es probable ocurra ante la sangre y/o heridas.

¿Qué hacer si me he desmayo con anterioridad? Pues lo conveniente es que compares las sensaciones que preceden a un desmayo real con las que experimentas durante un ataque de pánico. Si te fijas bien nunca son las mismas. Antes de desmayarse, la gente siente frecuentemente que se está desvaneciendo; es como un alejamiento progresivo de la realidad, como ir sumiéndose en un sueño. Se ve venir. En cambio, durante un ataque, la gente es terriblemente consciente de sus intensas sensaciones de mareo y de otras posibles sensaciones acompañantes.

MITO: "Me va a dar un colapso nervioso". Algunas personas creen que durante un ataque de pánico sus nervios pueden llegar a agotarse, como una subida de tensión eléctrica. Creen que esto les puede llevar a un estado de postración extrema o de desmayo.



REALIDAD:La respuesta de emergencia se debe principalmente a la activación del sistema nervioso simpático, la cual es contrarrestada antes o después por el sistema nervioso parasimpático. Este impide que el sistema simpático siga funcionando siempre a un alto nivel de actividad. Ten presente que los nervios no son como los cables eléctricos, que pueden sobrecargarse e incluso quemarse con la excesiva tensión eléctrica, y la ansiedad jamás puede llegar a agotarlos, dañarlos o consumirlos.
Lo peor que podría ocurrir durante un ataque es que una persona se desmaye durante unos momentos, con lo cual el sistema simpático dejaría de estar en un estado de sobreactivación y el cuerpo volvería a su estado normal. Sin embargo, es muy raro que las cosas lleguen a este extremo y, si llegan, es para beneficio del propio cuerpo. Hasta el desmayo en casos muy particulares es adaptativo y "bueno" para nosotros.
Otra fuente de preocupación que tienen algunas personas es que los ataques repetidos de pánico aumentan la probabilidad de tener un colapso nervioso en el futuro. Recuerda que ni la ansiedad ni el pánico dañan físicamente los nervios.


fuente:psicosaludtenerife.com

--
Jaume Guinot
Psicòleg col·legiat 17674

625 659 811  - Atenció 24h info@psicologiagranollers.com
Psicologia Granollers
Psicologia infantil- Psicologia adults - Teràpia de parella  Psicopedagogia - Logopèdia - Coaching - Sexologia - Psicologia Forense 

[Web] www.psicologiagranollers.com
[Blog] psicologiagranollers.blogspot.com
[Twitter] @psicogranollers
[Facebook] www.facebook.com/PsicoGranollers

Plaça Arts 10 - 08401 Granollers

Deja de fumar YA!

Post más valorados en los ultimos 30 dias